Introducción

Principios y fortalezas de la estrategia del Gobierno de la Ciudad de México para el tratamiento de la pandemia

La pandemia por Covid-19 puso en evidencia a nivel mundial, nacional y en la Ciudad de México muchos de los factores estructurales de una sociedad desigual que por décadas no garantizó los mismos derechos para todas las personas y por ende no ofrece de manera equitativa alternativas y oportunidades de vida con plenos derechos. La respuesta del Gobierno de la Ciudad de México frente a ello, estuvo y seguirá estando en la innovación y los derechos. Innovar para pensar en soluciones a problemas a los que nunca nos habíamos enfrentado y que las condiciones propias de la Ciudad de México amenazaban con tornar en más graves. Garantizar igualdad y acceso a derechos en esta crisis, implicó un balance entre el derecho al bienestar de las personas y sus familias y por supuesto el derecho a la salud. 

A partir de este planteamiento y conforme al desarrollo de la pandemia, se delineó una estrategia de atención basada en los siguiente principios:

Colocación de carteles informativos para indicar zonas de alto contagio de COVID-19

El nuevo coronavirus y la enfermedad de Covid-19 sorprendió a la comunidad científica internacional. Ello implicó ir descubriendo poco a poco nuevos conocimientos sobre sus formas de transmisión y tratamiento. La respuesta del Gobierno de la Ciudad estuvo siempre sustentada en el conocimiento científico y en la toma de decisiones basada en datos y evidencia. La principal herramienta para esta toma de decisiones fue el Modelo Epidemiológico, que desde marzo y abril permitió proyectar los posibles escenarios de propagación del virus en la Ciudad. La información obtenida mediante el Modelo hizo posible una estimación precisa de la capacidad hospitalaria que sería necesaria para brindar atención oportuna a los casos que requirieran cuidados especializados. Con base en dichos datos, se emprendieron acciones tempranas para el equipamiento e instalación de extensiones hospitalarias provisionales y permitió contar con un indicador para el monitoreo diario de la evolución de la pandemia. 

Principios y fortalezas de la Ciudad de México frente a la pandemia por COVID-19

El Gobierno de la Ciudad de México apostó fuertemente por la innovación para tener un contacto directo con la población. El sistema SMS ligado a Locatel para la identificación temprana de casos mediante el tamizaje automatizado fue lanzado el 17 de marzo con el objetivo de proveer información y ubicar a las personas que pudieran estar infectadas de la manera más oportuna posible y dar seguimiento a los casos de forma personalizada. El sistema después se transformó en un mecanismo de canalización y atención de casos hospitalarios cuando los momentos de la emergencia así lo ameritaron. Más allá de la tecnología, innovamos en políticas públicas que fueron haciendo frente a las necesidades y a problemas específicos en el sistema de salud y en las zonas más afectadas de la Ciudad.

Toda la estrategia implicó un esfuerzo importante de coordinación gubernamental a distintos niveles y entre diferentes instituciones. Garantizar el derecho a la salud no hubiera sido posible sin la coordinación de todas las instituciones de Salud del Gobierno de México, del Estado de México y la Ciudad de México. En los hechos y como primera vez en la historia del país, la Secretaría de Salud del Gobierno de México, la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (CCINSHAE), el IMSS, el ISSSTE, los hospitales de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina y Pemex, así como las Secretarías de Salud de la Ciudad de México y el Estado de México operaron como un sólo sistema de salud. Eso tuvo como resultado el que siempre hubiera una cama de hospital disponible para quien lo necesitara.

El trabajo territorial ha sido un elemento clave para la contención de casos y para prevenir el desbordamiento del sistema hospitalario. Mediante la entrega de kits médicos, apoyos alimentarios y económicos y su posterior fortalecimiento en el Programa de Hogares Responsables y Protegidos, se ha evitado que personas potencialmente enfermas salgan de casa, así como sus familiares. Este modelo de apoyo es único en el mundo. Lo anterior, aunado a las visitas informativas casa por casa y la intervención integral en las colonias, pueblos y barrios de atención prioritaria la cual implicó la aplicación intensiva de pruebas a quienes han estado en contacto con un caso confirmado, han contribuido a incrementar el número de personas atendidas y han reforzado los mensajes de prevención que se han dado a conocer mediante campañas en medios tradicionales y digitales. Las capacidades instaladas con las que ya contaba el Gobierno de la Ciudad facilitaron la rápida implementación de este modelo integral de ayuda y la coordinación entre los distintos entes de Gobierno. 

La reactivación económica gracias al Plan Gradual hacia la Nueva Normalidad, presentado en el mes de mayo, se ha llevado a cabo de manera cautelosa y segura, siempre con base en la información sobre el progreso por medio del monitoreo de distintos indicadores. Además, ha estado acompañada por el énfasis constante en las medidas de prevención y cuidado y con estrictas medidas sanitarias para las actividades que se reactivaron. Eso ha implicado que, a diferencia de otras ciudades del mundo, hasta el momento no se haya presentado un caso de rebrote importante y que a pesar de haber retomado actividades se siga observando una tendencia a la baja en todos los indicadores: porcentaje de ocupación hospitalaria, llamadas a 911, índices de mortalidad, así como en el porcentaje de positividad de pruebas.

El Gobierno de la Ciudad de México, en contraste con otras ciudades del país y del mundo, apostó por un esquema democrático: apelando a la libertad y la responsabilidad de las personas. No se impusieron toques de queda, multas ni otras penalizaciones para quienes no siguieran las medidas de prevención en espacios públicos. Por el contrario, se hizo un llamado constante a la solidaridad y a la corresponsabilidad que implica la convivencia en una ciudad tan densamente poblada como la nuestra. Ciudadanía y gobierno hemos sido muy responsables y lo seguiremos siendo para que juntos salgamos adelante.

Evolución y desarrollo de la estrategia del Gobierno de la Ciudad de México frente a la pandemia de Covid-19

La estrategia del Gobierno de la Ciudad se desarrolló con base en los principios anteriormente listados y tuvo un énfasis diferente de acuerdo con la prioridad de las acciones que eran necesarias para hacerle frente a la la evolución de la pandemia. Su desarrollo estuvo marcado por los siguientes periodos e intervenciones:

  1. Preparación frente al Covid-19 (febrero-marzo de 2020)   
  2. Primeras medidas de distanciamiento físico (23 de marzo)
  3. Emergencia Sanitaria (1 de abril-1 de junio)
  4. Apoyos económicos a la población 
  5. Atención a brotes
  6. Plan Gradual hacia la Nueva Normalidad y Semáforo Sanitario
  7. Programa de detección, protección y resguardo de casos Covid-19 y sus contactos
  8. Programa de atención temprana
  9. Apertura paulatina y colonias prioritarias

De esta manera las acciones preventivas y de cuidado para la población en general aparecieron de manera muy temprana en la respuesta gubernamental y se mantuvieron de manera transversal durante toda la emergencia sanitaria en forma de campañas informativas, intervenciones específicas en territorio y en espacios-población de mayor riesgo. 

A finales de marzo y durante el mes de abril, a manera de preparación, se comenzaron las labores para la reconversión hospitalaria de acuerdo con los resultados del modelo epidemiológico que sirvió de herramienta para darle seguimiento diario a la pandemia y estimar la demanda de atención hospitalaria para la Ciudad.

Durante el cierre de actividades, en los meses de abril y mayo cobró relevancia el tema de los apoyos económicos para aliviar las condiciones adversas que ello implicaba para los negocios y el bienestar de las familias, esta sería una acción que se amplificó en diferentes formas de ayuda para la población. 

Durante los meses críticos de la atención hospitalaria, particularmente a finales de mayo y principios de junio, se enfocaron los esfuerzos en la atención médica desde el despacho y regulación de ambulancias, poner a la mano la información de la disponibilidad hospitalaria para que las personas pudieran ahorrar tiempo y encontrar de manera más fácil un hospital con camas disponibles. Se reforzaron los mecanismos de atención para las personas fallecidas o para los familiares de los internados por Covid-19 en los hospitales de la Ciudad.  

Antes del momento de permitir la reanudación de ciertas actividades económicas a principios de junio, el Gobierno de la Ciudad se preparó para crecer su capacidad para realizar pruebas con el fin de poder identificar más casos y aislarlos para cortar cadenas de contagio por medio del programa de detección, protección y resguardo de casos positivos y sus contactos. Esto se ha intensificado en los últimos meses de junio y agosto alrededor de 3 pilares de acción: la prevención y el cuidado, la identificación y aislamiento de casos positivos y la atención hospitalaria temprana.

La solidaridad del pueblo de la Ciudad de México

El pueblo de la Ciudad enfrentó la pandemia desde la solidaridad y la empatía como en cualquier otra crisis o situación difícil que se le ha presentado. La responsabilidad y la seriedad con la que los habitantes de la Ciudad enfrentaron y continúan haciéndole frente al Covid-19, merece nuestro mayor reconocimiento y profundo agradecimiento. Especialmente un contexto donde pedirle algo que parecería tan trivial, como quedarse en casa, implica sacrificios enormes para la gran mayoría. Las personas de la ciudad se tomaron en serio las medidas de distanciamiento físico, el flujo en los sistemas de transporte de la ciudad lo demuestran: pues se redujeron en 75%; y en específico, en el metro se llegó a una disminución del 80% de su flujo habitual. De igual manera adoptaron de manera generalizada las medidas de prevención y cuidado como el uso del cubrebocas, lo que representa un enorme gesto y consideración para la vida en comunidad, se protegieron y protegieron a los demás.

Las servidoras y servidores públicos del Gobierno de la Ciudad son parte de ese pueblo solidario. Con su trabajo, entrega y dedicación, las y los trabajadores de la salud, brigadistas de participación ciudadana, promotores, policías, trabajadores de recolección de basura y limpieza y demás personal involucrado en la atención a esta pandemia, dieron una lección a todos nosotros de lo que significa el servir a los demás.

Al pueblo solidario de la Ciudad de México, muchas gracias.