Introducción

La Ciudad de México es una metrópoli pluriétnica, pluricultural y con un entramado complejo de relaciones sociales, donde la diversidad de ideas y manifestaciones convergen en su espacio territorial. En el ámbito cultural, al igual que en muchas otras dimensiones, tenemos grandes desigualdades. A pesar del acervo milenario, la gran riqueza patrimonial de la que somos poseedores y de la diversidad construida en cientos de años, no todos los habitantes tienen acceso al disfrute de esto, ni oportunidades para el ejercicio de las artes, ni para el conocimiento de nuevas expresiones estéticas. 

En este entorno de gran riqueza y diversidad cultural, amplios sectores de la población no tienen acceso al disfrute y ejercicio de muestras artísticas de calidad. En particular, los jóvenes de las zonas marginadas no pueden ejercer su derecho a la cultura y las artes debido a los inadecuados mecanismos de difusión o a la dificultad que implica su traslado a los centros culturales.

El establecimiento de los derechos culturales en la Constitución Política de la Ciudad de México, nos marca el rumbo para fortalecer la recuperación de los espacios públicos en nuestra capital; para propiciar condiciones civilizadas de convivencia; para ejercer el derecho a la memoria y para el aprovechamiento universal de las expresiones artísticas. Hoy tenemos la oportunidad de cumplir con una de las expectativas sociales más anheladas: la apropiación de la ciudad, su disfrute y rememoración por parte de toda la población.

Entendida la cultura como los modos de vida, los valores y creencias, la capacidad de creación y las finas artes, asumimos el compromiso de adoptarla como una política prioritaria que fomente la paz y la integración social. 

El eje de gobierno ─la Ciudad de México como capital cultural de América─ nos orienta a promover las normas de participación ciudadana; a la descentralización del desarrollo cultural, a la equidad en el acceso y la transversalidad en el trabajo cultural. Impulsamos de forma efectiva la inclusión de quienes por diversas circunstancias se encuentran al margen y no tienen ninguna posibilidad de ejercer su derecho.

La creación de nuevos programas y la ampliación del presupuesto de la Secretaría de Cultura nos han permitido, en el corto plazo, fomentar actividades en todos los espacios de la ciudad. Estamos comprometidos con reanimar la convivencia y el esparcimiento para cimentar una cultura incluyente, solidaria y orgullosa de sus raíces; la cultura como la bisagra entre la economía, la tecnología, el desarrollo humano y el acceso efectivo a los derechos.